Meter la mano hondo en la noche de uno mismo
y sacar verdades a manojos
y mirarlas profundo
y luego olvidarse,
y luego recordarse en la tristeza.
Y luego caminar sin pensamientos hasta que algunas palabras
resuenan entre ellas y el lenguaje las organiza de otro modo para poder
decirse a uno mismo lo mismo
y ser Otro (repetición y diferencia: para que haya
diferencia tiene que haber repetición).
A veces me canso de ser nómade de mí mismo. Quisiera ver
clara la isla donde reposarme de todas batallas. Cuando uno es un náufrago todo
mar es demasiado grande e insondable.
La isla donde tenía escritas todas mis frases ya se
desvanece.
Letras mías flotan en la noche del agua, buscando un
sentido.
Y no hay.



